BMW 118D

El BMW Serie 1 lleva en el mercado más de 10 años. La primera entrega de esta serie, allá por 2004, gustó tanto por diseño como por capacidades dinámica. Y es que la compañía alemana se esforzó por compactar su filosofía deportiva y meterla en un frasco más pequeño. La segunda generación supuso un cambio estilístico algo dudoso. No me gustó (y es generalizado) en absoluto la nueva cara que le dieron al compacto, pese a que el resto mejoraba. Ahora me encuentro frente a frente con el lavado de cara de este último en la prueba del BMW 118d Automático. Un coche al que le tenía muchas ganas y que voy a analizar de arriba a abajo.

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El BMW Serie 1 lleva en el mercado más de 10 años. La primera entrega de esta serie, allá por 2004, gustó tanto por diseño como por capacidades dinámica. Y es que la compañía alemana se esforzó por compactar su filosofía deportiva y meterla en un frasco más pequeño. La segunda generación supuso un cambio estilístico algo dudoso. No me gustó (y es generalizado) en absoluto la nueva cara que le dieron al compacto, pese a que el resto mejoraba. Ahora me encuentro frente a frente con el lavado de cara de este último en la prueba del BMW 118d Automático. Un coche al que le tenía muchas ganas y que voy a analizar de arriba a abajo.